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domingo, 28 de noviembre de 2010

EL RELOJ - CHARLES BUDELAIRE


EL RELOJ Charles Baudelaire

Los chinos ven la hora en el ojo de los gatos.
Cierto día, un misionero, paseándose por los alrededores de Nankín, se dio cuenta de que había olvidado su reloj, y preguntó a un niño qué hora era.
El chiquillo del Celeste Imperio dudó al principio; luego, cambiando de actitud, contestó: "Se la diré en un momento". Escasos segundos después reapareció con un fuerte y grueso gato entre sus brazos y, mirando, como suele decirse, en el blanco de los ojos, afirmó sin dudar: "Aún no es mediodía". Lo que era cierto.

De Pequeños Poemas en Prosa.

CHARLES BUDELAIRE


Charles Pierre Baudelaire (9 de abril de 1821 - 31 de agosto de 1867) fue un poeta, crítico de arte y traductor francés. Fue llamado poeta maldito, debido a su vida de bohemia y excesos, y a la visión del mal que impregna su obra. Barbey d'Aurevilly, periodista y escritor francés, dijo de él que fue el Dante de una época decadente. Fue el poeta de mayor impacto en el simbolismo francés. Las influencias más importantes sobre él fueron Théophile Gautier, Joseph de Maistre (de quien dijo que le había enseñado a pensar) y, en particular, Edgar Allan Poe, a quien tradujo extensamente.

FRASES DE BUDELAIRE

Esa necesidad de olvidar su yo en la carne extraña, es lo que el hombre llama noblemente necesidad de amar.


Una gran sonrisa es un bello rostro de gigante.


La irregularidad, es decir, lo inesperado, la sorpresa o el estupor son elementos esenciales y característicos de la belleza.


Espantoso juego del amor, en el cual es preciso que uno de ambos jugadores pierda el gobierno de sí mismo.


Consentir que nos condecoren es reconocer al Estado o al principe el derecho de juzgarnos, ilustrarnos, etc.


Para no ser los esclavos martirizados del tiempo, embriagaos, ¡embriagaros sin cesar! con vino, poesía o virtud, a vuestra guisa.


Dios es el único ser que para reinar no tuvo ni siquiera necesidad de existir.


Habría que añadir dos derechos a la lista de derechos del hombre: El derecho al desorden y el derecho a marcharse.


El Odio es un borracho al fondo de una taberna, que constantemente renueva su sed con la bebida.


El más irreprochable de los vicios es hacer el mal por necedad.