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viernes, 7 de octubre de 2016

UNA PEQUEÑA FABULA - FRANZ KAFKA

Resultado de imagen para gato y raton animados

¡Ay! -dijo el ratón-. El mundo se hace cada día más pequeño. Al principio era tan grande que le tenía miedo. Corría y corría y por cierto que me alegraba ver esos muros, a diestra y siniestra, en la distancia. Pero esas paredes se estrechan tan rápido que me encuentro en el último cuarto y ahí en el rincón está la trampa sobre la cual debo pasar. 

-Todo lo que debes hacer es cambiar de rumbo -dijo el gato... y se lo comió. 

jueves, 15 de diciembre de 2011




La partida

Franz Kafka


Ordené sacar mi caballo del establo. El criado no me comprendió. Fui yo mismo al establo, ensillé el caballo y monté. A lo lejos oí el sonido de una trompeta, le pregunté lo que aquello significaba. El no sabía nada, no había oído nada. En el portón me detuvo para preguntarme: —¿Hacia dónde cabalga el señor? —No lo sé —respondí—. Sólo quiero irme de aquí. Partir siempre, salir de aquí, sólo así puedo alcanzar mi meta. —¿Conoce, pues, su meta? —preguntó él. —Sí —contesté yo—. Lo he dicho ya. Salir de aquí, esa es mi meta.

lunes, 10 de enero de 2011

EL GUARDIAN - FRANZ KAFKA

Alineación al centroMICRO CUENTO :
EL GUARDIÁN
Franz Kafka


Corriendo superé al primer guardián. Entonces me sentí aterrorizado, corrí de regreso y le dije: —Pasé por aquí corriendo mientras tú estabas mirando hacia el otro lado. —El guardián tenía la mirada clavada hacia adelante y nada respondió—. Supongo que verdaderamente no debería haberlo hecho —le dije. El guardián siguió sin hablar—. ¿Significa tu silencio permiso para pasar...?

miércoles, 5 de enero de 2011

FABULILLA - FRANZ KAFKA


FABULILLA
Franz Kafka


—¡Ay! —decía el ratón—. El mundo se vuelve cada día más pequeño. Primero era tan ancho que yo tenía miedo, seguía adelante y me sentía feliz al ver en la lejanía, a derecha e izquierda, algunos muros, pero esos muros se precipitan tan velozmente los unos contra los otros, que ya estoy en el último cuarto, y allí, en el rincón, está la trampa hacia la cual voy.
—Sólo tienes que cambiar la dirección de tu marcha —dijo el gato, y se lo comió.
De La muralla china.

sábado, 1 de enero de 2011

EL PUEBLO MAS CERCANO - FRANZ KAFKA


EL PUEBLO MÁS CERCANO Franz Kafka

Mi abuelo solía decir:
—La vida es asombrosamente corta. Ahora, al recordarla, me parece tan condensada que, por ejemplo, casi no comprendo cómo un joven puede tomar la decisión de ir a caballo hasta el pueblo más cercano, sin temer (y descontando por supuesto la mala suerte) que aun el lapso de una vida normal y feliz no alcance ni para empezar semejante viaje.

jueves, 23 de diciembre de 2010

OPCIONES - FRANZ KAFKA


OPCIONES
Franz Kafka


Nuestra pequeña ciudad no está sobre la frontera, ni siquiera en su cercanía; en realidad está tan lejos de la frontera que tal vez ninguno de nuestra ciudad haya estado en ella; habría que atravesar desoladas mesetas y enormes praderas fértiles. Aun imaginar una parte del recorrido lo agota a uno, y es imposible imaginar más que una parte de ese recorrido. Y existen en el camino grandes ciudades, y cada una de ellas mucho más grande que la nuestra.

martes, 21 de diciembre de 2010

EL TIGRE - FRANZ KAFKA


EL TIGRE
Franz Kafka


En cierta ocasión, al célebre domador Burson le llevaron un tigre, para que ofreciera su opinión sobre la posibilidad de domesticar al animal. La pequeña jaula en que venía el tigre fue introducida en la jaula de domesticación, que tenía las dimensiones de un salón: se hallaba en un barrio de barracas a buena distancia de la ciudad. Los asistentes se fueron: Burson siempre quería estar completamente a solas con un animal en su primer encuentro con éste. El tigre se echó muy tranquilamente; hacía un momento había sido espléndidamente alimentado. Bostezó un par de veces, echó unas miradas cansinas a su flamante alrededor, e inmediatamente se durmió.

sábado, 18 de diciembre de 2010

DESISTE - FRANZ KAFKA

DESISTE
FRANZ KAFKA



Todavía era muy temprano, las calles estaban limpias y vacías; yo iba hacia la estación. Al comparar el reloj de una torre con el mío, vi que era mucho más tarde de lo que pensaba, no tenía tiempo que perder.
El susto provocado por este descubrimiento me hizo dudar del camino, todavía no estaba muy a gusto en esta ciudad. Felizmente había un policía por allí cerca, corrí hacia él y le pregunté, ahogado, por el camino. Él sonrió y dijo:
—¿Y es a mí al que vienes a preguntar por el camino?
—Sí —respondí yo—, porque no soy capaz de encontrarlo solo.
—Desiste, desiste —dijo él y giró sobre sí mismo con un movimiento largo y brusco, como el que realizan las personas que desean quedarse a solas con su sonrisa.

martes, 14 de diciembre de 2010

EL ANIMAL SOÑADO - FRANZ KAFKA

UN ANIMAL SOÑADO
FRANZ KAFKA


Es un animal con una gran cola, de muchos metros de largo, parecida a la del zorro. A veces me gustaría tener su cola en la mano, pero es imposible; el animal está siempre en movimiento; la cola siempre de un lado para otro. El animal tiene algo de canguro, pero la cabeza chica y oval no es característica y tiene algo de humana; sólo los dientes tienen fuerza expresiva, ya los oculte o los muestre. Suelo tener la impresión de que el animal quiere amaestrarme; si no, qué propósito puede tener retirarme la cola cuando quiero agarrarla, y luego esperar tranquilamente que ésta vuelva a traerme, y luego volver a saltar.

FRANZ KAFKA


FRANZ KAFKA
Alineación al centro
Escritor judío checo, cuya desasosegadora y simbólica narrativa, escrita en alemán, anticipó la opresión y la angustia del siglo XX. Está considerado como una de las figuras más significativas de la literatura moderna; de hecho, el término 'kafkiano' se aplica a situaciones sociales angustiosas o grotescas, o a su tratamiento en la literatura. Kafka nació en Praga (que entonces pertenecía al Imperio Austro-húngaro) el 3 de julio de 1883, en una familia de clase media. Su padre, un comerciante, fue una figura dominante cuya influencia impregnó la obra de su hijo y (según Kafka) agobió su existencia. En Carta al padre, escrita en 1919, pero publicada, como casi toda su obra, póstumamente, Kafka expresa sus sentimientos de inferioridad y de rechazo paterno. A pesar de lo cual, Kafka vivió con su familia la mayor parte de su vida y no llegó a casarse, aunque estuvo prometido en dos ocasiones. Su difícil relación con Felice Bauer, una joven alemana a la que pretendió entre 1912 y 1917, puede ser analizada en Cartas a Felice (1967). Los temas de la obra de Kafka son la soledad, la frustración y la angustiosa sensación de culpabilidad que experimenta el individuo al verse amenazado por unas fuerzas desconocidas que no alcanza a comprender y se hallan fuera de su control. En filosofía, Kafka es afín al danés Sören Kierkegaard y a los existencialistas del siglo XX. En cuanto a técnica literaria, su obra participa de las características del expresionismo y del surrealismo. El estilo lúcido e irónico de Kafka, en el que se mezclan con naturalidad fantasía y realidad, da a su obra un aire claustrofóbico y fantasmal, como sucede por ejemplo en su relato La metamorfosis (1915). Gregorio Samsa, el protagonista, un voluntarioso viajante de comercio, descubre al despertar una mañana que se ha convertido en un enorme insecto; su familia lo rechaza y deja que muera solo. Otro de sus relatos, En la colonia penitenciaria (1919), es una escalofriante fantasía sobre las cárceles y la tortura. Contraviniendo el deseo de Kafka de que sus manuscritos inéditos fuesen destruidos a su muerte, el escritor austriaco Max Brod, su gran amigo y biógrafo, los publicó póstumamente. Entre esas obras se encuentran las tres novelas por las que Kafka es más conocido: El proceso (1925), El castillo (1926), y América (1927). Pese a haber estudiado Derecho en la Universidad de Praga, Kafka encontró un trabajo en una compañía de seguros hasta que la tuberculosis le obligó a abandonarlo. Intento reponerse primero junto al lago de Parda y después en Meramo, hasta que en 1920 tuvo que internarse en el sanatorio de Kierling, cerca de Viena, donde murió el 3 de junio de 1924.

domingo, 20 de diciembre de 2009

El Puente - Franz Kafka

Yo era rígido y frío, yo estaba tendido sobre un precipicio; yo era un puente. En un extremo estaban las puntas de los pies; al otro, las manos, aferradas; en el cieno quebradizo clavé los dientes, afirmándome. Los faldones de mi chaqueta flameaban a mis costados. En la profundidad rumoreaba el helado arroyo de las truchas. Ningún turista se animaba hasta estas alturas intransitables, el puente no figuraba aún en ningún mapa. Así yo yacía y esperaba; debía esperar. Todo puente que se haya construido alguna vez, puede dejar de ser puente sin derrumbarse.
Fue una vez hacia el atardecer -no sé si el primero y el milésimo-, mis pensamientos siempre estaban confusos, giraban siempre en redondo; hacia ese atardecer de verano; cuando el arroyo murmuraba oscuramente, escuché el paso de un hombre. A mí, a mí. Estírate puente, ponte en estado, viga sin barandales, sostén al que te ha sido confiado. Nivela imperceptiblemente la inseguridad de su paso; si se tambalea, date a conocer y, como un dios de la montaña, ponlo en tierra firme.
Llegó y me golpeteó con la punta metálica de su bastón, luego alzó con ella los faldones de mi casaca y los acomodó sobre mi. La punta del bastón hurgó entre mis cabellos enmarañados y la mantuvo un largo rato ahí, mientras miraba probablemente con ojos salvajes a su alrededor. Fue entonces -yo soñaba tras él sobre montañas y valles- que saltó, cayendo con ambos pies en mitad de mi cuerpo. Me estremecí en medio de un salvaje dolor, ignorante de lo que pasaba. ¿Quién era? ¿Un niño? ¿Un sueño? ¿Un salteador de caminos? ¿Un suicida? ¿Un tentador? ¿Un destructor? Me volví para poder verlo. ¡El puente se da vuelta! No había terminado de volverme, cuando ya me precipitaba, me precipitaba y ya estaba desgarrado y ensartado en los puntiagudos guijarros que siempre me habían mirado tan apaciblemente desde el agua veloz.

viernes, 18 de diciembre de 2009

El Buitre - Franz Kafka



Érase un buitre que me picoteaba los pies. Ya había desgarrado los zapatos y las medias y ahora me picoteaba los pies. Siempre tiraba un picotazo, volaba en círculos inquietos alrededor y luego proseguía su obra. Pasó un señor, nos miró un rato y me preguntó por qué toleraba yo al buitre.
-Estoy indefenso –le dije-, vino y empezó a picotearme, yo le quise espantar y hasta pensé retorcerle el pescuezo, pero estos animales son muy fuertes y quería saltarme a la cara. Preferí sacrificar los pies: ahora están casi hechos pedazos.
-No se deje atormentar –dijo el señor-, un tiro y el buitre se acabó.
-¿Le parece? –pregunté-, ¿quiere encargarse usted del asunto?
-Encantado –dijo el señor-; no tengo más que ir a casa a buscar el fusil, ¿puede usted esperar media hora más?
-No sé –le respondí, y por un instante me quedé rígido de dolor; después añadí-: por favor, pruebe de todos modos.
-Bueno –dijo el señor-, voy a apurarme.
El buitre había escuchado tranquilamente nuestro diálogo y había dejado errar la mirada entre el señor y yo. Ahora vi que había comprendido todo: voló un poco, retrocedió para lograr el ímpetu necesario y como un atleta que arroja la jabalina encajó el pico en mi boca, profundamente. Al caer de espaldas sentí como una liberación; que en mi sangre, que colmaba todas las profundidades y que inundaba todas las riberas, el buitre irreparablemente se ahogaba.

jueves, 17 de diciembre de 2009

UNA PEQUEÑA FÁBULA - FRANZ KAFKA

¡Ay! -dijo el ratón-. El mundo se hace cada día más pequeño. Al principio era tan grande que le tenía miedo. Corría y corría y por cierto que me alegraba ver esos muros, a diestra y siniestra, en la distancia. Pero esas paredes se estrechan tan rápido que me encuentro en el último cuarto y ahí en el rincón está la trampa sobre la cual debo pasar.
-Todo lo que debes hacer es cambiar de rumbo -dijo el gato... y se lo comió.

El Distinguido Franz Kafka.


Franz Kafka, nació en Praga, el 3 de julio de 1883, en el seno de una familia judía, integrada por su padre, Hermann Kafka, de profesión comerciante, su madre, Julie Löwy y cinco hermanos.
Estudió en Praga, donde obtuvo el título de Doctor en Leyes, en 1906.
Enfermó de tuberculosis en 1917.
En 1927, se dirigió a Berlín, donde se reencontró con su amiga Dora Diamant, que se transformó en su pareja para el resto de su vida, y despertó en Franz, sus sentimientos judaicos.
En su obra, escrita en alemán, influida por la figura dominante y opresiva de su padre, que se expresa fundamentalmente en “Carta al padre”, escrita en 1919, pero publicada póstumamente. También en sus escritos hace referencia a la burocratización de la vida, ya que el mismo trabajaba en una compañía de seguros, de sus miedos frente a la existencia, a la soledad, el deseo de alcanzar la verdad y la certeza religiosa, en un estilo frío e implacable, claro y puro, donde los protagonistas, en la mayoría de los casos, no llegan a comprender el mundo en toda su complejidad
.
Su estilo personalísimo, fue calificado de “realismo mágico” y su creación ha sido interpretada desde el punto de vista religioso, metafísico, psicológico y social.
Publicó muy pocas obras durante su vida, como “Descripción de una lucha” (1902), “Un médico rural” (1909), “Contemplación” (1913) y “La metamorfosis” (1915), obra en que se patentiza esa relación natural que establece entre fantasía y realidad.
Luego de su muerte, su amigo y albacea, Max Brod, publicó su obra, a pesar de que se le había ordenado lo contrario por Kafka, en tres grandes novelas: “El proceso” (1924), “El castillo” (1926), inspirado en su estancia en la finca de su hermana, reponiéndose luego de su internación a causa de la tuberculosis; “América” (1927) y una colección de cuentos “La muralla china” (1931).
Murió en Viena, el 3 de junio de 1924.